Efectos del tabaco en la piel: envejecimiento, cáncer y más.

En este post hablaremos de los efectos y riesgos del consumo de tabaco en la piel. Fumar es altamente adictivo y conlleva muchos riesgos en la salud. Aparte de los más conocidos como el cáncer pulmonar, el tabaco afecta prácticamente  todos los órganos y la piel no queda exenta.

Los principales efectos de la nicotina en la piel son:

  • Disminución del  riego sanguíneo.
  • Disminución de la inmunidad.
  • Aumento de inflamación.
  • Quemaduras por calor.
  • Ruptura de las fibras elásticas que son las que le dan el aspecto terso a la piel (elastosis).

Estos efectos moleculares se traducen  en la piel en daños  a corto plazo como:

  • Manchas en los dientes.
  • Piel amarillenta.
  • Lengua velluda (si, tal como lo leen una lengua negra y con vellos).

Y también efectos permanentes en el largo plazo:

  • Arrugas perioculares (patas de gallo) y periorales (como código de barras).
  • Piel seca y áspera
  • Cambios de coloración de la piel: grisáceo, amarillento y aparición de vasos sanguíneos o telangiectasias.
  • Ojeras, bolsas infraorbitarias y flacidez de la piel.
  • Disminución de la vitamina A y menor hidratación de la piel.

Todos estos efectos hacen que los fumadores a los 40 años tengan una piel con aspecto físico e histológico equivalente a 70 años (esto es evidencia científica, no mi opinión personal).

  • Empeoramiento de la cicatrización con mayor riesgo de infecciones y persistencia de úlceras en las piernas.
  • Infecciones: bacterianas en heridas, por hongos en la mucosa oral y virales como verrugas genitales.
  • Duplicación del riesgo de cáncer de piel espinocelular, cáncer oral y cáncer de labio. Y por el contrario, dejar de fumar previene las metástasis en el último caso.
  • Empeoramiento de enfermedades dermatológicas como la psoriasis, hidradenitis supurativa, lupus cutáneo y enfermedades vasculares (vasculitis y trombosis).
  • Requerimientos más altos de algunos medicamentos como insulina, antiinflamatorios y otros analgésicos, alcohol y cafeína (este fenómeno se llama tolerancia).

Con este post no quiero parecer  pesada o mandona, pero muchas veces he escuchado cuando recomiendo  dejar de fumar frases como: “pero mi papá fumó toda la vida y nunca le pasó  nada”. Probablemente y gracias a Dios nunca le dio cáncer o un infarto, diagnósticos claramente relacionados a fumar pero no muchas personas reconocen los  efectos cutáneos  como causados por el tabaco también. Espero que este post  sea el empujoncito que les faltaba para emprender la difícil tarea de dejar de fumar. Si ese es su caso, recuerden que no será fácil, es frecuente tener recaídas y puede ser necesario  requerir apoyo de un profesional. ¡¡Pero siempre es beneficioso para la salud dejarlo y nunca es demasiado tarde!! No olviden  consultar  a su dermatólogo.  Un saludo cariñoso, Catalina Andrighetti.

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